¿El Estado de Israel creo Hamas?

Rediscutir evidencias y posturas simplistas

En 2014 y 2016 fui invitado por la Universidad del Santo Espíritu de Kaslik a dictar clases de posgrado en Beirut, Líbano. Una experiencia extraordinaria desde todo punto de vista, pero entre las mejores cosas que ocurren en esas estancias docentes están los “después” (afters le dicen los estudiantes) de los compromisos académico laborales, en los que, si se han podido tejer los puentes adecuados, suele surgir un intercambio de opiniones, ideas y gustos que enriquecen más que el intercambio académico.

En uno de esos atardeceres, en un local de comidas en el que compartíamos una “fumata” de cachimba con frutas frescas y tabaco, uno de los estudiantes me pidió opinión personal sobre su trabajo de tesis aún en borrador. Fue la primera vez que tuve contacto con información, y más tarde algo de documentación, sobre una relación supuestamente estrecha entre el nacimiento de Hamas y el Estado de Israel.

El 7 octubre de 2023 cuando ocurrió aquel abominable ataque terrorista de Hamas en territorio israelí en el que murieron más de 800 civiles, 7500 fueron heridos y 51 fueron secuestrados, no pude evitar recordar aquella jornada de intercambios subjetivos y en especial la conversación incómoda sobre aquella tesis y los interrogantes propios y ajenos que me habían asaltado en aquel momento.

Después de aquel atentado no son pocos los divulgadores que sostienen que Israel “creó” a Hamas. Y no les fue nada mal captando la atención con ello.

En estos tiempos esta cuestión tiene además mucha fuerza política, útil para distintas posturas ideológicas y religiosas, con lo cual la idea circula con mucha más facilidad.

Sin embargo, una narrativa cerrada, asigna responsabilidades con excesiva ligereza convirtiendo un proceso histórico complejo en algo demasiado simple.

Este artículo propone rediscutir esas posiciones simplistas recuperando las sutiles diferencias y distancias, porque como en casi todo lo político, hay algo de verdad, mucho de intención y una pisca indeterminada de mentiras “verdaderas”.

Sin ser especialista sobre medio oriente, he pretendido someter la cuestión a un análisis con criterios de evidencia para aproximarme a la cuestión con prudencia.

El resultado no es una confirmación lineal ni una refutación total. Antes que eso se presenta una secuencia de decisiones, contextos y efectos donde la relación entre intención y resultados es muy inestable.

El punto más sólido, en términos documentales, se ubica en la década de 1970, en la Franja de Gaza bajo administración israelí. En ese período, algunas estructuras islamistas vinculadas a la Hermandad Musulmana comienzan a expandirse mediante redes educativas y religiosas. El dato más preciso es que en 1979, el centro al-Mujamma’ al-Islami obtiene licencia legal de las autoridades israelíes para operar. Ese tipo de habilitación, en un territorio ocupado militarmente y en ese contexto, define quién puede organizarse, crecer y adquirir legitimidad, y quienes no. Claramente no era un simple trámite administrativo.

Esa infraestructura social funcionó como base de un ecosistema del cual más tarde emergería Hamas, pero la relación no es de ninguna manera directa. Sin embargo, la discusión relevante pasa por establecer las razones por las que Israel habría otorgado esos permisos y cuáles eran sus objetivos a largo plazo.

Las reconstrucciones disponibles coinciden en un punto, durante esos años, el principal adversario estratégico de Israel era el nacionalismo palestino laico, articulado en torno a la OLP (Organización para la Liberación de Palestina) de corte marxista-leninista, y Fatah, el Movimiento de Liberación Nacional Palestino, de origen secular, nacionalista y marxista.

En esas condiciones, el crecimiento de organizaciones religiosas islamistas podía ser percibido como una fuerza menos peligrosa o como un factor de fragmentación interna del campo palestino.

Aunque esa lógica no implica necesariamente la construcción de Hamas, sí muestra una decisión política que habilitó condiciones de expansión para actores que luego adquirirían otra dimensión.

A comienzos de los años noventa aparece otro tipo de relación indirecta. La deportación de cientos de militantes islamistas al sur del Líbano introduce un efecto no previsto. Los informes internacionales sostienen que esa medida incrementó la visibilidad del movimiento y facilitó vínculos externos que mejoraron sus capacidades de organización. En este caso no hubo financiamiento ni habilitación institucional, pero si un “dejar hacer” como política de seguridad.

En 2007 se suma un elemento distinto. Un cable diplomático estadounidense filtrado da cuenta que un alto funcionario de inteligencia israelí evaluaba como útil la posibilidad que Hamas controlara Gaza, ya que eso permitía tratar el territorio como una entidad hostil diferenciada.

Este documento, aunque no prueba apoyo material aporta cierta evidencia sobre los marcos estratégicos. La división territorial y política aparecía como una variable operativa útil antes que una Palestina unida.

El tramo donde la evidencia se vuelve más concreta es el período que comienza en 2018, en el que Israel permitió, y de hecho coordinó, el ingreso de fondos provenientes de Qatar hacia Gaza, cuando todos los accesos al territorio estaban bajo su control. Esos fondos tenían como destino declarado el pago de salarios y asistencia social. La justificación oficial se formuló en términos de estabilidad social y evitar el colapso humanitario para así reducir la probabilidad de escaladas ante la situación posible de “nada que perder”.

Los flujos de capital existieron y fueron autorizados, dos hechos probados. Ese dinero contribuyó a sostener la estructura de gobierno de Hamas en Gaza. Los informes de política pública israelí reconocen ese efecto, aun cuando la intención declarada se vinculaba con la gestión de la crisis y no con el fortalecimiento de un adversario.

Las fuentes permiten identificar varias razones posibles para que esto sucediera. Una es la de mantener la fragmentación política, Gaza y Cisjordania separados reducían la posibilidad de una representación palestina unificada, limitando la viabilidad de un proyecto estatal común. En ese esquema, la existencia de un gobierno de Hamas en Gaza cumplía una función estructural.

Otra lógica es la de gestión del conflicto. Permitir flujos financieros quizás reducirían las tensiones inmediatas al sostener niveles básicos de funcionamiento social y económico. Bajo la premisa occidental de que cierta estabilidad económica disminuye la probabilidad de escaladas violentas en el corto plazo.

También puede considerarse la lógica del control. Canalizar los recursos a través de mecanismos autorizados permite monitorear, regular y condicionar esos flujos. Desde esta perspectiva, la prohibición absoluta podía generar dinámicas más imprevisibles que la habilitación controlada.

A esto se suma una dimensión más general. En conflictos prolongados, las decisiones tienden a priorizar efectos inmediatos sobre posibles consecuencias de largo plazo. El resultado de esto suele ser la acumulación de medidas que, sin proponérselo como objetivo, terminan consolidando actores inicialmente considerados secundarios. Algo nada novedoso en la historia de la humanidad.

Estas racionalidades no equivalen a una política explícita de fortalecimiento de Hamas. Explican cómo determinadas decisiones, adoptadas con otros fines, pueden producir ese efecto.

Es importante señalar que existe una negación explícita por parte de dirigentes israelíes, rechazan la idea de haber fortalecido a Hamas de manera intencional. Esa negación es pública. No altera para nada la validez de los hechos verificados, pero si demuestra que la interpretación sobre las decisiones y los objetivos reales siguen cuestionados o al menos en discusión.

No hay evidencia suficiente para sostener la existencia de un plan sistemático de creación o financiamiento directo de Hamas por parte de Israel. Sí hay evidencia consistente de habilitación institucional en etapas tempranas, de decisiones que produjeron efectos de fortalecimiento y de políticas que facilitaron recursos en contextos específicos.

La diferencia de estos postulados y la afirmación contundente que Israel financió a Hamas directamente es muy importante. Comprender la complejidad además de prudente permite analizar y comprender la dinámica política de microdecisiones y posiciones cortoplacistas, muchas veces tan contradictorias y paradójicas que terminan por conducirnos a un lugar muy distinto al que hubiéramos preferido.

La simplificación del tema lo vuelve funcional al debate político superficial de posturas fundamentalistas y al mundo de negocios relacionados con el conflicto, que van desde la producción de armas hasta la indignación en redes sociales.

Escapar de esa trampa debería ser la búsqueda permanente, siempre que se acepte el esfuerzo que implica abordar lo complejo.

Fuentes consultadas:

Abu-Amr, Z. (1994). Islamic fundamentalism in the West Bank and Gaza. Indiana University Press. Recuperado de https://yplus.ps/wp-content/uploads/2021/01/Abu-Amr-Ziad-Islamic-Fundamentalism-in-the-West-Bank-and-Gaza.pdf

B’Tselem & HaMoked. (2008). Separated entities: Israel divides the Palestinian population of the West Bank and Gaza Strip. Recuperado de https://www.btselem.org/download/200809_separated_entities_eng.pdf

International Crisis Group. (2004). Dealing with Hamas. Middle East Report N°21. Recuperado de https://www.files.ethz.ch/isn/27423/021_dealing_with_hamas.pdf

Mitvim Institute. (2023). Israel’s policy on Qatar after the October 7 attack. Recuperado de https://mitvim.org.il/wp-content/uploads/2023/12/Israels-policy-on-Qatar-after-the-October-7-attack.pdf

Reuters. (2018, noviembre 9). Qatar pays Gaza salaries to ease tensions; Israel says money’s not for Hamas. Recuperado de https://www.reuters.com/article/world/qatar-pays-gaza-salaries-to-ease-tensions-israel-says-moneys-not-for-hamas-idUSKCN1NE1ET/

Somfalvi, A. (2010). WikiLeaks: Yadlin wanted Hamas takeover. Ynetnews. Recuperado de https://www.ynetnews.com/article/4002043

Tharoor, I. (2014). How Israel helped create Hamas. The Washington Post. Recuperado de https://www.washingtonpost.com/news/worldviews/wp/2014/07/30/how-israel-helped-create-hamas/

WikiLeaks. (2007). Military intelligence director Yadlin comments on Gaza, Syria and Lebanon. Recuperado de https://wikileaks.org/plusd/cables/07TELAVIV1733_a.html

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